Acción del duelo entre Atlético de Bilbao y Barcelona.
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EFE

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El Athletic obsequió el mejor regalo de reyes a sus hinchas: venció 2-1 al Barcelona

Arduriz y Williams marcaron los goles del triunfo, mientras que Messi descontó por los culés.

El Athletic Club obsequió este jueves a Yeray Álvarez, en el palco aún recuperándose de un cáncer testicular, con el mejor regaló de Reyes que se podía imaginaba el bravo central de Barakaldo, una épica victoria sobre el poderoso FC Barcelona, por 2-1, terminando el partido con solo nueve jugadores.

Fue un corto pero valiosísimo triunfo de los leones de cara al partido de vuelta de estos octavos de final de la Copa del Rey, una victoria mínima que el Athletic abrió con dos goles de Aritz Aduriz e Iñaki Williams en la primera mitad y cerró Leo Messi en la segunda con un golpe franco directo.

Fue el perfecto resumen el resultado final de un choque en el que fue mejor el conjunto vasco antes del descanso y mejor el Barcelona tras el regreso de vestuarios. Y más después de que fuesen expulsados Raúl García y Ander Iturraspe en los minutos 72 y 80.

Un cabezazo de San José fuera, a saque de córner, adelantó al minuto y medio el mejor arranque del Athletic, que asfixió en muchas jugadas la salida de balón visitante. Lo hacía a partir de un sorprendente 4-4-2, con Williams junto a Aduriz y Raúl García escorado a la derecha para ayudar a Bóveda y a Iturraspe en la profunda banda izquierda azulgrana con Jordi Alba y Neymar.

Le dio resultado ese cambio táctico a Valverde, si bien antes de que se plasmase en gol el Barça amenazó dos veces en los primeros 20 minutos con un disparo de Messi, fuera, desde la frontal y un cabezazo de Pique, también fuera, que posteriormente fue arrollado por Iraizoz.

Fue el primero de los tres penaltis que se pidieron en la primera mitad. El segundo, una caída de Raúl García en una jugada de córner en la que el árbitro no vio un golpe de Aduriz a Umtiti en la salida de una disputa en busca del remate justo en la línea de gol; y el tercero una caída de Neymar ante Etxeita, ya con 2-0 en el marcador.

Aunque lo sustancial de la primera parte fueron los goles del Athletic que resumieron la superioridad local en los primeros 45+3 minutos que duró el primer tiempo.

El primero fue en una contra iniciada por San José que condujo Aduriz y remató de cabeza el ariete internacional en el segundo palo tras apoyarse en Raúl García, que realizó un espléndido centro a su compañero desde la línea de fondo.

No habían pasado tres minutos y el Athletic logró el segundo. Raúl, Iturraspe y Bóveda ahogan la salida del balón, Aduriz sirve de espuela a Williams y el delantero bilbaíno revienta el balón en la red.

Fueron momentos de éxtasis en San Mamés, con Yeray en el palco, celebrando la buena evolución de su cáncer individual y el regalo con el que le estaban obsequiando sus compañeros.

Una contra que amenazó el 3-0, en la que a Balenziaga le faltó algo de fuelle para encontrar a Williams, y la caída de Neymar ante Etxeita dieron paso al descanso.

Y a poco de regresar de vestuarios, el Barcelona encontró aire con un golpe franco de Messi en el minuto 52 que tocó pero no pudo despejar Iraizoz y acabó entrando. El árbitro no concedió el tanto en primera instancia, pero si posteriormente por indicación de su auxiliar.

Cambió ese gol el ánimo de los dos equipos. Aunque el Athletic aguantó la decepción con entereza y el Barça no mejoró tanto. Aún así, el 2-2 rondó en un disparo con efecto de Neymar que buscaba la escuadra lo mandó a córner Iraizoz y en un pase de Suárez a Messi ya dentro del área local en el que se cruzó milagrosamente Muniain.

Y ya con las expulsiones, de Raúl García en el minuto 72 e Iturraspe en el 80, el partido se volcó definitivamente hacia el lado de la meta local. Allí San José salvó en una misma jugada el empate por dos veces, ante Messi y André Gomes, el empate a dos.

Ya con todos los jugadores en el área local o en sus alrededores, Messi remató al palo la última jugada del partido y el Athletic consiguió salir vivo de un partido del que la afición de San Mamés se acordará mucho tiempo.

EFE

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